La habitación en semi-penumbra y las musas revoloteando sobre mi cabeza...
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jueves, 23 de abril de 2026
INSPIRACIÓN
La habitación en semi-penumbra y las musas revoloteando sobre mi cabeza...
sábado, 4 de mayo de 2024
PENSAMIENTOS
Veréis este texto es como una especie de reflexión, hoy estaba dando unos toques a un capítulo de una de las novelas que estoy preparando y me dio por pensar que como escritora debería conocer perfectamente la condición humana; pero creo que hay cosas que aún se me escapan.
No entiendo a las masas, ni a ese
tipo de personas que creen que deberíamos seguir sus ideas como borregos. Cada
ser humano es único e increíble, con diferentes facetas que se muestran a lo
largo de su vida. Si las personas se parasen un solo momento a discernir, que
es lo que piensan realmente, el mundo tomaría otro color; además creo que
respetar los pensamientos de los demás es un signo de poseer una mente intelectual
capaz de razonar por sí misma.
Poned atención también a esto, no
estoy hablando de nadie en concreto, solo es una reflexión en general.
Después hay otra cuestión que, también
me preocupa, el nivel de desinterés por el prójimo; esto no es un tema
exclusivo de esta era, simplemente es que el ser humano no suele ver más allá
de sus cuatro paredes y se le escapa el sufrimiento ajeno. Quizás no todo el
mundo es así, pero sí la mayoría «Si yo estoy bien, para que me van a preocupar
los demás».
Cuando yo escribo una novela,
paso por múltiples facetas, pues siento mucha empatía con los personajes que
estoy creando, aunque al fin y al cabo son ficción y al finalizar la narración intento
separarme de lo que en ella acontece; pero últimamente el problema lo tengo
fuera de mis historias, pues me siento un poco turbada cuando levanto la vista
de la pantalla del ordenador para mirar al mundo.
Hay mucho dolor por todas partes;
enfermedades, guerras, hambre etc.
Siento mucha tristeza por ello,
pero también tengo esperanza depositando mi fe en el amor al prójimo sobre las
buenas personas que pueblan esta triste roca que flota sobre el espacio. No
hablo de doctrinas, ni de religiones, simplemente del amor que en el fondo
todos deberíamos tener por nuestros semejantes, la naturaleza, los animales;
por la vida en general.
Quizás, yo no tenga un poder
inmenso para realizar un cambio espectacular, pero si para aportar un pequeño
granito de arena realizando alguna acción por el beneficio ajeno y pensad que
muchos granitos de arena forman una montaña.
De momento eso es todo lo que
tenía hoy por decir.
Tana Arola.
P.D Olvidaba deciros que os deseo
que os mantengáis saludables y que nunca os falte el amor; la vida es muy
hermosa, aun en los malos momentos.
viernes, 29 de abril de 2022
Atribuciones de la música vídeos Sant Jordi parte 1 y parte 2
Musica incluida en el video:
Folk Round de Kevin MacLeod está sujeta a una licencia de Atribución 4.0 de Creative Commons. https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/
Fuente: http://incompetech.com/music/royalty-free/index.html?
isrc=USUAN1100357
Artista: http://incompetech.com/
Renaissance de Audionautix está sujeta a una licencia de Atribución 4.0 de Creative Commons. https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/
Artista: http://audionautix.com/
Heavy Interlude de Kevin MacLeod está sujeta a una licencia de Atribución 4.0 de Creative Commons. https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/
Fuente: http://incompetech.com/music/royalty-free/index.html?isrc=USUAN1100515
Artista: http://incompetech.com/
Journey in the New World de Twin Musicom está sujeta a una licencia de Atribución 4.0 de Creative Commons. https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/
Fuente: http://www.twinmusicom.org/song/258/journey-in-the-new-world
Artista: http://www.twinmusicom.org
viernes, 18 de febrero de 2022
Novedades Febrero 2022. Regalo y concurso del relato "Ya no creo en el a...
domingo, 31 de octubre de 2021
EL INQUILINO
Que felicidad, por fin ganaría ese dinerito extra que tanto
necesitaba. Habían sido muchos dias de entrevistas con diferentes candidatos,
pero hoy por fin se mudaría la persona ideal a mi vivienda.
Tengo treinta y seis años; soy una mujer soltera que busca
compañero de piso. Me es indiferente si es hombre o mujer… Los requisitos son,
que sea poco ruidoso, pulcro y que pague a tiempo la renta. Más información en
el telefono 666 - 999 – 666.
Este era el anuncio que había colocado en la Gaceta azul; un periódico
de mucha tirada.
Tocaron al timbre y fui corriendo a abrir. Estaba muy
contenta; mi nuevo compañero de piso era un hombre de unos cuarenta y tantos
años que vestía de traje. Llevaba el pelo muy corto peinado hacia atras y unas
gafas de montura de pasta negra con los cristales muy gruesos. En la entrevista
se había mostrado atento y gentil; eso y que dispusiese de un buen sueldo me
hicieron decidirme por él.
Los primeros días de convivencia fueron de lo más agradable. Él
era muy metódico y ordenado manteniendo todo en su sitio. Las veces que
coincidimos conversaba conmigo amigablemente. Más al cabo de unas semanas la
convivencia cambió, se volvió parco y retraído. Regresaba a casa a horas intempestivas
y lo que más me llamaba la atención era que siempre llevaba consigo una bolsa de
deporte; un día incluso me fije por casualidad de que tenía manchas rojas.
Las semanas fueron pasando y su extraño comportamiento iba en
aumento; ahora incluso en cuanto llegaba se encerraba en su habitación y al
poco rato comenzaban los ruidos. Unos ruidos como si estuviese manejando una
radial; esto se tenía que terminar.
Una mañana esperé a que se marchase a trabajar para colarme
en su habitación; estaba decidida a saber qué ocurría alli. Si estaba haciendo algo
que no debía tenia que saberlo, pues esta era mi casa.
Al llegar a la puerta del dormitorio, me di cuenta de que había
puesto una cerradura, pero eso no me detendría. Fui a buscar algo con lo que
abrir la puerta y como era muy mañosa no tardé en conseguirlo. Entré en la
habitación y palpé com la mano en busca del interruptor. Clic, clic, le di
varias veces, pero la luz no se encendía; así que tendría que apañármelas con
la poca luz que entraba desde el pasillo. No tardé en dar con lo que estaba
buscando, sobre un escritorio estaba la bolsa de deporte, la abrí mientras le
daba la espalda a la puerta. Lo que vi en ella me sorprendió muchisimo, dentro
había una pequeña radial, como las que usan en el hospital para quitarte las
escayolas; la hoja estaba manchada de sangre.
Seguí rebuscando en la bolsa y extraje mechones de pelo de diferentes
colores también ensangrentados; sentí escalofríos pues estaba empezando a
entender.
De repente noté que la poca luz que entraba por la puerta disminuía
y supe que algo estaba bloqueándola.
Entonces una voz llena de sarcasmo me habló. ―Veo que has descubierto mi secreto.
Me di media vuelta sonrriendo y mostrándole el cuchillo de treinta
centímetros que había utilizado para abrir la puerta le contesté. ―Entonces creo que es hora de que tú tambien conozcas el mio.
Abrí la puerta de la alacena que estaba siempre bajo llave y
coloqué entre los otros tarros de mi colección un bote etiquetado con «Asesino de la radial» en su interior se podía ver un
corazon humano que hacia juego con los que contenían los otros veintidós tarros
del «Asesino de la lima de uñas, Asesino
de la media» etc.
AGENCIA DE COLOCACIÓN
No creéis que la vida es más de lo que vemos a simple vista.
Yo siempre he sido una persona muy sencilla y cuadriculada; un tipo de lo más
normal viviendo una vida tranquila. Veréis por la mañana me levantaba a las
siete, seguía la misma rutina diaria; lavarme la cara, tomar café, vestirme y
salir a trabajar, pero todo cambió cuando llegó la restructuración y con ella
una simple notificación. Como era posible que ahora me viera en la calle con
una caja de cartón en los brazos que contenía una taza de café y un pisapapeles
que me habían regalado los compañeros de la empresa; a esto se reducían los
diez años en los que me había deslomado por ser eficiente para mis jefes.
La vida se volvió más monótona todavía, ahora pasaba el
tiempo mirando la pantalla del ordenador en busca de un empleo que se adaptase
a mis características; aunque al poco me di cuenta de que era yo el que no
encajaba en ninguno.
Cada vez más apático, vi como las semanas se iban perdiendo
tras las hojas del calendario que iba arrancando diariamente y con ellas mis
pocos ahorros del banco tambien iban desapareciendo.
Aquella mañana abrí la nevera y en su interior solo había un
paquete de mantequilla gastado, me lo quedé mirando cuando la luz del interior
del frigorífico se apagó de repente. Pensé que quizas se había averiado, pero
no era así; me habían cortado la luz. Esto no podía continuar así, pero
francamente no me veia con ánimo de solucionar nada, más la solución me cayó
del cielo cuando mi ordenador portatil sonó mostrándome que tenía una
notificación procedente de una agencia de colocación.
Me duché y me vestí a toda prisa, pues me citaban en las
oficinas de dicha agencia.
No conocía esta parte de la ciudad y estaba muy alejada de donde yo vivía. Me costó mucho dar con el lugar y al llegar me di cuenta de que la agencia ocupaba todo un edificio; era un sitio extraño, para empezar durante más de una hora en la que deambulé por aquel barrio no había visto ni un alma y el edificio a simple vista parecia completamente abandonado; pero yo necesitaba un trabajo, fuese el que fuese.
Una vez dentro lo primero que me encontré fue con un
mostrador y sentado tras él, una mujer me miraba por encima de la montura de
sus gafas en forma de ojos de gato. Sin mediar palabra levantó un brazo y
señaló hacia una puerta; despues bajo la cabeza y se puso a escribir en un
cuaderno.
Fui hacia donde me indicó y pique con los nudillos varias
veces mientras tímidamente preguntaba ―¿Se puede…?
― Adelante
―respondió una voz.
Entré en una habitación sin ventanas, era muy oscura y extremadamente
pequeña; no había nada en ella a excepción de un pequeño hombrecillo de piel grisácea
que estaba sentado en una silla. Tecleaba sin parar en una vieja máquina de
escribir, mientras balanceaba sus diminutas piernas que no le llegaban al suelo.
Carraspee varias veces, pero no me prestaba atención, hasta que ya no pude más
y saliendo por un instante de mi estado actual de pasividad alcé la voz para
que me hiciera caso.
―Disculpe,
pero ¿me ha enviado usted un mensaje a mi correo electrónico, para que viniese
por una oferta de empleo?
Un fuerte ruido se escuchó en ese instante al desplazar por
completo el hombre el carro de la máquina de escribir. Estiró del papel y me lo
tendió sin mirarme, despues introdujo una nueva hoja en la máquina y continuó
escribiendo.
Miré el papel que me había dado, en él había escrita una dirección
junto a una fecha y una hora.
Estaba tan sorprendido por la situación que estaba viviendo
que me fui de allí sin preguntar nada.
Regresé a mi casa y dejé el papel que me habían dado sobre la
mesa del comedor; había decidido pasar de todo aquel asunto, pues todo aquello me parecía de lo más
extraño. Revisé una vez más el portatil con la poca batería que me quedaba,
pero nadie más me hizo ninguna oferta; sin luz, ni nada que comer al final me
replanteé lo de aquel empleo.
Recordé que aquel maldito papel seguía donde lo había dejado.
Miré de nuevo lo que había en él escrito.
Calle Mortuus, 66-6. 31 de octubre a
las 00:00 am.
Llegué muy nervioso, pero sin retraso a la dirección indicada;
no sabía lo que me iba a encontrar o que tipo de trabajo era el que tenía que
realizar. En el número 66-6 de la calle
Mortuus había una inmensa puerta de metal y una verja franqueada por unos árboles
alargados qué, aunque no sabía de qué tipo eran me resultaban conocidos. Esperé
unos minutos a que apareciese alguien que me diese instrucciones sobre la tarea
que me había sido asignada, mas no vino nadie.
Estaba comenzando a impacientarme y comencé a caminar
nervioso frente a la puerta hasta que tropecé con una caja que francamente no
había visto.
La miré y me di cuenta de que en la tapa había mi nombre
escrito en rotulador. Me agaché para abrirla;
quizas en ella hubiese instrucciones para mí; dentro había una llave, una
linterna y un plano con un itinerario de lo que parecían calles.
Me acerqué hasta la puerta para examinar la cerradura antes
de mirar la llave con detenimiento e introducirla en ella. El pestillo hizo
clic y la puerta sin necesidad de que la empujase se abrió lentamente por sí
misma para dejarme ver un camino un poco empinado bordeado también por aquellos
alargados árboles.
Comencé a subir por la cuesta, mientras miraba las sombras de
aquellos arboles moverse a cada paso iluminadas por la luna. Entonces en aquel momento casi a punto de
llegar a la cima recordé el nombre de aquellos arboles y donde los había visto;
los cipreses estaban por todas partes en el cementerio que tenía ante mí.
Otra persona quizas hubiese salido corriendo en aquel
momento, pues entendí que mi trabajo consistía en guardar el cementerio y
quizas aquel misterio por parte de la agencia se debía a que recordaba haber
visto hoy al arrancar la página del calendario que el treinta y uno de octubre
era el dia de los difuntos o como celebraban en otros paises Halloween.
Más yo era un hombre muy pasivo que solo creía en lo que veia;
no me asustaba fácilmente y como necesitaba el trabajo decidí comenzar lo que
sería mi primera ronda.
Encendí la linterna y abrí el plano para seguir el itinerario
marcado. Llevaba casi una hora caminando entre tumbas y aparte del ambiente que
estaba un poco gélido acausa de un poco de viento que soplaba; todo estaba
tranquilo. Lo único fuera de lo común lo producía ese mismo viento al introducirse
en el interior de algunos nichos vacíos; sonaba con un silbido estremecedor,
que si no hubiese pasado de todo me habría atemorizado.
Continué la patrulla, hasta que oí un ruido muy fuerte fuera
de lo común. Sonaba como si hubiese caido una gran losa de piedra al suelo;
quizas fuesen ladrones de sepulturas. Corrí para ver de qué se trataba antes de
llegar a una pequeña explanada llena de tumbas.
Por primera vez sentí un miedo paralizante y aquel temor me
hizo fijarme con más claridad en todos los detalles.
Había dos extrañas criaturas de ojos negros, eran extremadamente
delgadas y huesudas; se les marcaban las costillas y la columna vertebral. Su
piel era de un mortecino alabastro y estaban casi desnudos; solo les cubrían las
partes indispensables unos hediondos y ennegrecidos harapos.
Aterrorizado y sin poder dejar de mirar lo que estaba sucediendo;
observé que aquellos seres en cuclillas sobre una fosa abierta estaban royendo los
huesos de un cadáver junto una enorme lápida que yacía sobre la fría tierra.
Al ver aquel horror reaccioné; tragué saliva, apagué la
linterna para que no me detectasen y reculé unos pasos hacia atras. La mala
fortuna hizo que, pisase una rama y el sonido de esta al crujir alertó a los
dos seres de mi presencia.
Se giraron bruscamente y me miraron de arriba abajo; al verme
uno de ellos comenzó a relamerse ávidamente, mientras que al otro le caían
chorreones de saliva de la comisura de los labios. Estaba claro que me examinaban
como un pedazo de carne que llevarse a la boca.
Mi instinto de supervivencia se puso en marcha en aquel
momento y girando sobre mis talones eché a correr a toda velocidad. Realmente temía
por mi vida, ya que por la expresión de aquellos dos seres, pretendían darse un
banquete con mi persona.
Corrí a lo loco entre las calles del cementerio configuradas por
las hileras de paredes donde se ubicaban los nichos y al cabo de un tiempo casi
sin aliento tube que detenerme apoyándome en una de ellas para descansar; fue
cuando me di cuenta de que me había perdido, pero… suspiré aliviado al recordar
que aún tenía el plano del cementerio en la mano. Lo miré y comprobé que estaba
a pocos metros de la salida; era hora de correr de nuevo.
En aquel momento oi un grito espeluznante sobre mi cabeza,
miré hacia arriba justo a tiempo de ver como una de las criaturas estaba encaramada
el lo alto de los nichos.
Todo pasó en una fracción de segundo, aquel ser monstruoso
saltó cayendo frente a mí. Podía notar su aliento fétido en mi cara,
seguramente fruto de la ingesta de cadáveres. Entonces alzó un brazo, para
asestarme el golpe mortal y pude ver que tenía unas afiladas garras que me descuartizarían
allí mismo; era mi fin, pero el azar hizo que del miedo que tenía apretase con
fuerza la linterna que se encendió en aquel preciso momento dando de lleno en
los ojos de la criatura. Este chilló de dolor y huyó de allí a toda velocidad;
yo hice lo mismo y en menos de un minuto había atravesado el lindel del
cementerio.
Mi carrera solo se detuvo al llegar a mi casa, entré en mi
vivienda atranqué puertas y ventanas; despues me metí debajo de la cama y no
salí hasta la mañana siguiente.
Habían pasado dos dias desde mi horrible experiencia, pero
aparte de ese suceso nada había cambiado. Me sentía un poco debil por no comer
en bastante tiempo y decidí pese a mi miedo que debía regresar a la agencia de
colocación para reclamarles una indemnización por lo sucedido; si es que me creían
o al menos me pagasen aquel día de trabajo.
Me vestí y cogí mis llaves; en aquel momento me di cuenta de
que aun tenía la de la puerta del cementerio; sería mejor que la devolviese.
Llegué al lugar donde supuestamente estaba la agencia, pero
para mi sorpresa el lugar del tétrico edificio solo había un solar vacio. Me
metí la mano en el bolsillo y extraje la llave del cementerio. «¿Ahora a quien se la devolvería?» pensé y me fui caminando lentamente mirando
al suelo.
―Disculpe.
Alcé la cabeza y vi a un hombre más o menos de mi edad que me
miraba inquisitivamente.
Miré la llave, extendí el brazo y abriendo la palma de la
mano se la ofrecí.
El hombre desconcertado la tomó de mi mano, yo di media vuelta y me marché de allí dispuesto a olvidarme para siempre de aquel lugar.
lunes, 8 de marzo de 2021
¡Feliz día de la mujer!
Un pétalo carmesí cayó en mi regazo y sentí el poder que
configuraba el ser como era. Lo miré recordando
la infinidad de veces que me habían dicho que mi vida era como la de una flor
bella y delicada a la que habían de echar agua de vez en cuando para alimentar
su frescor; más yo no era cualquier flor, era como aquella rosa, hermosa, pero increíblemente
fuerte, para crecer en un mundo lleno de espinas.
Tana Arola. 🌹
Happy Women's Day!
A crimson petal fell into my lap and I felt the power that
configured the being as it was. I looked at him, remembering the countless
times they had told me that my life was like that of a beautiful and delicate
flower to which they had to pour water from time to time to nourish its
freshness; but I was not just any flower, I was like that rose, beautiful, but
incredibly strong, to grow in a world full of thorns.
He was happy to be the way he was; tenacious, brave and
intelligent and that beauty of which they spoke was demonstrated every day in
the gestures or actions that she carried out; she was a woman and she wouldn't
trade him for anything.
Tana Arola. 🌹
婦女節快樂!
深紅色的花瓣落入我的手,我感到成為我自己的力量。 我看著他,回想起他們無數次告訴我,我的生活就像一朵美麗而精緻的花,他們不得不不時倒水以滋養牠的新鮮感。 但我不僅是一朵花,還像那朵玫瑰,美麗,卻堅強,能在一個充滿荊棘的世界中生長。我很高興成為自己的樣子; 堅韌,勇敢和聰明。 他們談論的那種美麗。 他每天都展示它 在我執行的手勢或動作中。 我是一個女人,和我我不想更改它。
塔娜·阿羅拉。🌹
miércoles, 3 de marzo de 2021
COMO DECIRTE QUE TE QUIERO
Si fuese amor solo lo que viesen mis
ojos.
Si solo fuese ternura lo que
encontrase mi corazón.
Como decirle a mi alma que tomase
sosiego,
cuando cien caballos galopan en mi
pecho.
Deja que mis ojos sean las puertas de
mis sentimientos.
Quiero gritarle tu nombre al mundo,
acompañado de un "te quiero".
Quiero que tu risa sea la canción que
inunde mis recuerdos.
Pintemos esta vida de rosa y rojo;
para que todo sea dulzura y pasión en nuestro
universo.
Y con estas pocas palabras,
hoy será el día en que te tiendo mi mano,
con la esperanza acariciando la punta de mis dedos
y así poder mostrarte amor cuanto yo te quiero.
sábado, 31 de octubre de 2020
LORD MONSTER
Aletargado por el vacio que lo rodeaba, observaba a la luz de la candela su oscura y tenebrosa sombra.
Un melodioso canto
distrajo sus pensamientos de aquella extensión de su cuerpo; los veintitrés
cuervos que residían en el alcornoque que lindaba en su propiedad con la ermita
abandonada, daban la bienvenida a otro forastero.
¿Cuántos iban ya…?
Esta semana posiblemente alcanzasen la media docena. ¡Malditos bastardos! Todos
deseaban lo mismo y ¡maldito el viejo tres veces! Si no fuera por él no hubiese
sido expuesto al mundo.
Bretón mi fiel
compañero dormitaba frente al hogar y al sentir mi inquietud se levantó estirando
sus músculos. Mucha gente le tenía miedo, pues para ser un can era descomunal y
con su melena salvaje bien podria haber pasado por un león; la gente del pueblo
le tenía pavor y no osaban acercarse a la mansión.
Con una mirada mi
unico amigo en el mundo entendió lo que necesitaba y lentamente cruzó la
estancia para atravesar la puerta entreabierta que lo llevaría hacia el Hall;
llevaba mucho tiempo sin hacer ejercicio. Al poco tiempo de perderlo de vista, el
chirriar de los goznes de la puerta al abrirse me hizo centrar la atencion; la
señora Darkness entró con una bandeja en la que llevaba una copa de oporto.
En el exterior se oyó
un enorme gruñido seguido de un espeluznante grito; mi ama de llaves y yo nos
miramos complacidos.
No recuerdo cuando la
señora Darkness entró al servicio de esta casa; era apenas un niño. La insté a
dejar la copa de oporto en la mesita que había junto a mí y con un gestó le
indiqué que se marchase.
Me levanté y agarré
la bebida mientras me acercaba hasta la ventana para contemplar la luna llena. Una mano ensangrentada se apoyó en el cristal
y por unos instantes pude distinguir el contorno de un hombre semienterrado en
el seto al pie del ventanal; justo antes de que una enorme silueta lo
arrastrase fuera de mi vista.
¡Que hermosa estaba
la noche! si tan solo mi madre estuviese
aquí para acompañarme; lástima que lo primero que viesen mis ojos fuese aquella
mirada aterrorizada en la mujer que me dio la vida.
Contemplé mis manos,
enormes y deformes; unas manos que bien sabían lo que era sentir como el último
aliento se escapaba de un ser humano. Padre, me estuvo escondiendo de miradas
de curiosos hasta que sintió que ya no podía controlarme y decidió hablar con
las autoridades.
Recuerdo aquel dia,
vinieron muchos hombres a la mansión con la misión de llevarme preso, pero les
di caza uno a uno; entonces mandaron más, pero…
―No, no se decepcionen… El resto del diario está quemado, solo
se conservan unas pocas páginas que hallaron en una oquedad oculta en la
chimenea del salón principal de “Bleeding Manor” o la mansión sangrante. Se dice que en este
lugar se perpetraron muchas atrocidades cometidas por el dueño del diario; Lord
Monster.
―¿Murió gente?
―Calla niño.
―Pero mamá.
―No se preocupe señora todo el mundo pregunta lo mismo y como
guia experto en la historia de la mansión puedo asegurarles que es todo cierto.
―¡Lo ves, lo ves! Mamá tenía yo razón.
―No sé por qué te gustan estas historias tan macabras. Yo
hubiese preferido visitar la pastelería del pueblo.
―En eso también puedo ayudarles. En el jardín trasero tenemos
una cafetería con un surtido de pastas, que no es por decirles, pero está para
chuparse los dedos. Síganme, síganme…
El guía que ya gustosamente se frotaba las manos calculando
mentalmente cuantos almuerzos iban a vender, condujo al grupo hacia el exterior
de la mansión; a todos menos a uno.
El niño en su infinita curiosidad, como la que poseen la mayoría
de los niños fue retrasando el paso hasta quedarse en la sala donde él les
leyeran las hojas del diario. Cuanto le hubiese gustado examinarlas ―pensó―, pero ese hombre contratado para
enseñarles la mansión se las había llevado; por suerte libre de la férrea garra
de su madre, podría explorar el edificio libremente. Miró a su alrededor y
decidió comenzar por aquella misma habitación.
La estancia no era muy grande, estanterías con libros
forraban las paredes, más lo que destacaba en ella era un gran butacón de
terciopelo verde frente a un enorme hogar de piedra. El sillón estaba cercado por
un cordón para impedir el paso de los visitantes, pero eso no frenó su ansia de
investigar y lo apartó al tiempo que decidió sentarse allí.
A sus ocho años, las piernas no le llegaban al suelo, pero se
sintió extrañamente cómodo. Miró la chimenea y se sobresaltó; una pequeña
explosión originó una llamarada y quedó encendida con un fuego vivo; que se vio
velado por una gran oscuridad que aparecía intermitentemente frente a él.
El niño extendió el brazo para tocar aquella sombra y sonrió
complacido. Su mirada había dejado de ser inocente tornándose fría y sombría.
El amo había regresado a Bleeding Manor.
En el exterior de la mansión se había producido un alboroto;
los visitantes se sentían defraudados, pues aquel suculento surtido de pasteles
que se les había prometido solo se trataba de una serie de pastas prefabricadas
extraídas de su envoltorio y servidas en platos de porcelana inglesa.
Estaban discutiendo sobre el tema cuando la madre del niño lo
echó en falta y elevó la voz por encima de todos reclamando que la escucharan.
―¡Mi hijo!, ¡mi hijo! ¿alguien lo ha visto?
―Estoy aquí ―dijo el pequeño, apareciendo a la
vista de todos al entrar en el jardin―. ¿Por qué tanto alboroto? ―añadió formando una desagradable mueca con la boca.
―Porque no te encontraba…
―No me refiero a ti, me refiero a todos estos intrusos.
―¿Intrusos…? ¿Qué intrusos? ―preguntó
el guía de la mansión―. ¿ha entrado alguien en la casa?
―Si…
―El niño extendió el brazo y trazando un arco les apuntó a todos ellos con el
dedo antes de dar media vuelta para encaminarse de nuevo hacia la casa; y
mientras se perdía de la vista de todos al atravesar el umbral de Bleeding
Manor de sus labios salió una única palabra―. Bretón.
La noche teñida de carmesí llegó prematuramente a su morada,
pero a él no le importó; se sentía feliz y aquella imagen despertó un frugal recuerdo
en su mente que le devolvió tiempo atrás. Se vio a si mismo redactando las últimas
páginas de su diario, justo antes del nuevo comienzo y recordó donde las había
ocultado de sus enemigos.
Se encaminó de nuevo hacia su estancia favorita y se detuvo
junto al hogar; desde luego la gente posterior a su época era un poco lerda,
pues después de haber encontrado la otra parte de su diario en la gran chimenea
del salón principal, no se les había ocurrido mirar aquí.
Se puso de puntillas y con los dedos tanteó el alfeizar decorativo
del frontal del hogar hasta que dio con un saliente; lo empujó con suavidad y un
ladrillo del interior de la chimenea saltó accionado por una especie de resorte.
Metió la mano en la oquedad que dejó y de su interior extrajo un tubo forrado
en cuero. Lo abrió y sonrió al ver las paginas intactas en su interior; como si
las acabase de guardar. Las desenrolló y comenzó a leerlas al tiempo que
rememoraba todos los acontecimientos pasados.
He hallado la
respuesta, sin duda he resuelto el acertijo. Aquellas alimañas no ganarían.
Se levantó nervioso,
paseaba como una fiera enjaulada, sin duda ellos pensaban que lo habían arrinconado.
Abrió un cajón y cogió un cigarro de la caja de habanos que allí guardaba;
mordió la punta, la escupió y lo encendió con la llama de una vela.
Los lobos cuando se
sienten acorralados y no tienen nada más que perder se lanzan directamente a tu
yugular ―pensó―,
es hora de acabar con todos ellos y
poner en marcha el plan.
La negra noche estaba
iluminada por un montón de puntos de luz que se acercaban; se notaba que eran
claramente teas prendidas en el camino.
Algo presionó su
pierna y bajó la cabeza para mirar a su fiel compañero; esta noche serían
demasiados para él, trabajarían juntos…
……………………………………
Se sirvió una copa de
oporto, la señora Darkness había ido por una camisa limpia después de vendarle
la herida; su fuerza era imponente, pero hasta él podía sucumbir a un disparo
de mosquetón a bocajarro.
Se miró el vientre y
atraves de las vendas comenzó a brotar la sangre; le quedaba poco tiempo y él
lo sabía.
Su padre había jugado
con fuego desatando fuerzas más allá de la comprensión humana antes de su
concepción y el resultado fue un monstruo que con su sola presencia llevó a la
locura a su madre hasta que se quitó la vida.
Mientras creció desarrolló
gustos poco tolerables para la sociedad y al final tuvo que deshacerse de su
progenitor al traicionarle; más ya había llamado la atencion y aquella gente
que se autoproclamaba defensora de lo correcto quiso apresarle. Ya no verían un
nuevo amanecer y las paredes de su hogar estaban cubiertas por su sangre; que
al igual que la de aquellos otros que sirvieron de entretenimiento en sus
largos y aburridos dias. Se rio al pensar en lo acertado de su propio nombre “Lord
Monster” monstruo o asesino, que más daba…
El líquido carmesí
que alimentaba su cuerpo comenzó a desparramarse; la venda ya no servía de contención.
Se le escapaba la vida y debia darse prisa, pronto se reuniría con su fiel
compañero que yacía frio en el jardín.
Reunió rápidamente
las cosas que necesitaba y desenrolló el viejo pergamino que tanto le había
costado encontrar. Unas pocas oraciones, repetidas tres veces en una lenta
letanía y la invocación quedó concluida.
La señora Darkness
llegó a tiempo con la camisa limpia; pretendía irse con la dignidad de un lord.
Se sirvió más oporto y se sentó en el butacón; su brazo cayo inerte mientras la
copa rodaba por el suelo.
El
tiempo había pasado y el conjuro realmente había funcionado; era tan simple
como despertar de un sueño, pero lo haría en su propia rencarnación.
Observó
sus pequeñas manos y se dio cuenta de que de momento necesitaría ayuda. Salió
al jardín y encontró a su madre con la mirada perdida contemplando la macabra
escena pintada en aquel lugar.
―Señora
Darkness, señora Darkness…
La
mujer parpadeó por unos instantes y lo miró con la boca abierta. ―Si, amo.
Él
le indicó que se levantase y juntos entraron en la mansión; una enorme sombra
se reunió con ellos.
El
pequeño lord Monster se detuvo unos instantes en el Hall y con una sonrisa
siniestra anunció ―Hay que prepararse, pronto llegaran nuevos invitados.
Para ver version en video libro pica aqui.
viernes, 10 de julio de 2020
SI PUDIESE SENTIR LA FRESCA BRISA EN VERANO
Si pudiese sentir la fresca brisa, sería inmensamente
feliz. A lo lejos el suave trinar de las aves me trae recuerdos de una canción
que se cantaba en las fiestas de mi pueblo; el calor a mediados de julio es
asfixiante.
Por aquella época Mery, Stuart y yo éramos los reyes
del mundo, corríamos como locos por las calles haciendo gala de la frescura de
nuestros años; nos sentíamos invencibles. Ni por un momento pensábamos en la
certeza de lo inevitable que nos llega a todos; en ese pensamiento que con la
comprensión de la madurez se instala en nuestra cabeza para no dejarnos ir.
La vida transcurría feliz para nosotros, éramos
inseparables o eso pensábamos. Mas circunstancias ajenas a nuestro mundo
idílico, rompieron esa paz y armonía. Stuart tan alegre y vivaz una tarde que
solo puedo recordar como si viese en una vieja película de super ocho sin
sonido; donde nos saludaba mientras se alejaba por el sendero del bosque en
dirección a lo que él llamaba “su gran aventura de pesca en solitario”; las frías
y turbulentas aguas del río se lo llevaron consigo.
Poco tiempo después Mary se despediría de mí,
frente a la fría losa de mármol que adornaba la última morada de nuestro mejor
amigo.
Pasaron muchos años y cuando regresé mi aspecto no era ya el de un niño; no caminaba con la ligereza de antaño mientras recorría los lugares de mi pueblo antes lleno de vida y ahora casi vacío. Mis pasos sin pensarlo me llevaron hasta el camposanto y caminé entre las tumbas leyendo las inscripciones de personas cuyos nombres o apellidos me resultaban conocidos. Sabía que no tardaría en encontrar la suya y así fue; me paré frente a ella y extendí la mano para recorrer su nombre grabado en la fría piedra. Sentí un punzante dolor, pues durante años había encerrado ese sentimiento de pérdida en lo más profundo de mi corazón. Mi amigo con sus dieciséis primaveras no volvería a reír nunca más con mis malas ocurrencias y lloré como no lo había hecho nunca; ni siquiera en el momento en el que tuve que decirle adiós definitivamente.
Y así estaba completamente desolado, con esa sensación
de que el mundo era un lugar en el que ya no tenía cabida la alegría, cuando
noté una mano sobre mi hombro; la miré y reconocí de inmediato aquellos dedos
largos y delgados. Me agarré a ellos, como si de un salvavidas se tratase y de
mi boca salió su nombre casi sin pensar; Mary…
Un lustro parece poco tiempo, pero nuestro pequeño
Stuart hoy cumple cinco años y aquí estoy embutido en el traje de osito de
peluche que mi mujer ha alquilado en pleno verano. Aveces pienso que la vida es
muy compleja para afrontarla con sus más y sus menos; pero en otros momentos
observo a mi mujer dándole de cenar, bañando o acostando al niño y me doy
cuenta de que la felicidad está precisamente en la sencillez de lo cotidiano.
Cada instante de nuestra vida es único e irrepetible y
hay que vivirlo disfrutándolo al máximo para luego no sufrir arrepentimientos.
Creo que esto será lo más importante que pueda
transmitirle a mi hijo y quien sabe si él al suyo. ¡Feliz Cumpleaños!
Stuart.

martes, 31 de marzo de 2020
UN RAYO DE SOL DURANTE LA LLUVIA
Querida gente maravillosa, después de muchos días sin dejar de llover aquí en Málaga por fin ha salido el sol y aunque continúa lloviendo él astro rey ha asomado por unos minutos brillando con gran intensidad. Creo que deberíamos tomarlo como una señal del planeta; pensemos que ahora estamos pasando por un momento difícil, pero que al igual que ese rayo de luz asomando entre las nubes grises, hay esperanza y realmente todo este caos que vivimos pasará pronto; veréis que en poco tiempo volveremos a disfrutar de los paseos al sol, el mar, un abrazo, una caricia o un beso…
viernes, 14 de febrero de 2020
viernes, 20 de septiembre de 2019
CUANDO TUS PASOS TE GUÍAN EN LA PENUMBRA MALDITA
martes, 9 de julio de 2019
HOY CASI ENCUENTRO AL DUEÑO DE ESTE TORNILLO.
Y aquí concluye mi día; ya estoy en casa con un vaso de horchata fresca en la mano y dispuesta por hoy a relajarme viendo un dorama de Yuchun.














